tan inquietantes como tranquilizantes, tan tuyos. Aparte un momento la mirada para comtemplar el paisaje, que
habria sido realmente bonito si no fuera por la situacion. Ante mi, un parque crecia y crecia hasta el infinito,
mas alla de nosotros, mas alla del horizonte, mas alla de tus ojos...
A lo largo podia verse un unico banco de madera y hierro forjado bajo uno de los miles de cerezos que ahora me
recuerdan tanto a ti. El suelo no se veia, un manto rosa palido cubria la hierba dando la sensacion de estar
cubierto de nieve , una sensacion que solo pueden crear los cerezos cuando dejan caer sus flores. Te lleve hacia
alli cogiendote tu fria y pequeñita mano, siempre encajando a la perfeccion con la mia, como dos partes de una misma
cosa que se unen en un todo, y otra vez me perdi en tu mirada sin pretenderlo, hipnotizado.
- Lo siento.
- Lo se.
- Yo no pretendia...
- Tambien lo se.
¿ Que otra opcion tenia? Lo hubiera dado todo por que no me miraras asi. Yo tambien sufria, a mi tambien me afectaba
todo aquello!! Pero esos ojos... yo sabia que no lo hacias a proposito, que intentabas ocultar ese brillo de reproche
que asomaba sin querer por tus ojos, esos ojos color cereza... [...]




